Macroestructuras y superestructuras 1640


Extraído de: Renkema, Jan. Introducción a los estudios del discurso. Gedisa: Barcelona, 1999. Cap. 6, pp: 74-92.

Se reproduce con fines estrictamente docentes

Generalmente los lectores son capaces de hacer un breve resumen de lo que acaban de leer. A continuación aparece un ejemplo de un cuento breve y dos resúmenes posibles:

(12) Ayer Pedro decidió irse de vacaciones a esquiar. Hasta ese momento solamente había ido de paseo a la monta­ña en verano, pero había decidido que quería aprender a esquiar y que en invierno el aire de montaña podía resultar bueno para su salud. Fue a una agencia de viajes a pedir información para poder elegir un destino. Utah parecía el más atractivo. Una vez que lo hubo decidido, volvió a la agencia a reservar el vuelo y una habitación en un hotel que había encontrado en uno de los folletos. Naturalmente, también necesitaba esquís, bastones y botas, pero como no tenía dinero como para comprarlos, decidió alquilarlos cuando llegara. Para evitar los congestionamientos de la alta temporada, decidió ir después de Año Nuevo. Cuando finalmente llegó el gran día, su padre lo llevó hasta el aeropuerto para que no tuviera que ocuparse solo de su equipaje. Tomó el vuelo nocturno. Incluso pudo dormir durante el viaje. A la mañana siguiente Pedro, bien descansado, llegó a su destino. Nevaba. El hotel estaba justo al lado de la pista. La vista de las montañas era excelente. Se sintió inmediatamente como en su casa.

(12a) Pedro quería ir a esquiar a Utah en invierno. Hizo los arreglos necesarios. Fue en avión. Le gustó el hotel de la montaña.

(12b) Pedro se fue a esquiar. Le gustó mucho.

¿Cómo logran los lectores llegar a este tipo de resúmenes? Esto sólo puede explicarse suponiendo que un discurso tiene una estructura de significado que deja en claro qué es lo que pertenece al núcleo de contenido —a la esencia del discurso— y qué no. Teun van Dijk (1978, 1980) introdujo el término “macroestructura” para denotar esta estructura de significa­do. Este término es el opuesto a “microestructura”. El término “microestructura” denota las relaciones entre oraciones y segmentos de oraciones; estas pueden representarse con la ayuda de proposiciones.

La macroestructura es el significado global del discurso. Así, al texto (12) se le puede atribuir la macroestructura (12a) o la (12b). A continuación presentamos una explicación de cómo se forman las macroestructuras utilizando tres “macrorreglas”.

a. Regla de eliminación. Esta regla elimina aquellas pro­posiciones lógicas que no son relevantes para la interpretación de otras proposiciones dentro del discurso. Tomemos el siguiente ejemplo que contiene tres proposiciones lógicas:

(13) Pasó una niña con un vestido amarillo.

1. Una niña pasó.

2. Tenía puesto un vestido.

3. El vestido era amarillo.

Aplicando la regla de eliminación, pueden descartarse las proposiciones [2] y [3], dejando solamente [1] como la “proposición”. La regla de eliminación es una formulación negativa: eliminar las proposiciones irrelevantes. Cuando se formula en forma positiva, es una regla de selección: escoger aquellas pro­posiciones que resultan necesarias para la interpretación de otras. La regla de eliminación puede dividirse en dos variantes, una “débil” y la otra “fuerte”. La regla de eliminación débil elimina las proposiciones irrelevantes; la regla de eliminación fuerte sólo elimina las proposiciones que resultan relevantes a nivel micro pero no a nivel macro. A continuación se presenta un ejemplo:

(14) Juan está enfermo. No va a ir a la reunión.

A nivel micro, la proposición “Juan está enfermo” es relevante para la interpretación de la oración que la sigue. Sin embargo, si el texto no continúa con el tema de la enfermedad de Juan, esta proposición resulta irrelevante a nivel macro.

b. Regla de generalización. Gracias a esta regla, una serie de proposiciones específicas se convierten en proposiciones más generales. Por ejemplo:

(15) María estaba haciendo un dibujo. Sandra estaba saltan­do la cuerda y Daniel estaba armando un rompecabezas.

1. Los niños estaban jugando.

Esta regla no sólo elimina los detalles irrelevantes. En su lugar, los predicados y argumentos específicos de una serie de proposiciones lógicas son reemplazados por términos más generales a fin de que baste con una sola proposición.

c. Regla de construcción. Por medio de esta regla puede construirse una proposición a partir de una cantidad de proposiciones. Véase el siguiente ejemplo y la “macroproposición” que se construyó a partir de él:

(16) Juan fue a la estación. Compró un billete; cuando vio qué hora era comenzó a correr y cuando llegó a la plata­forma tuvo que aceptar que su reloj no funcionaba bien.

1. Juan perdió el tren.

La diferencia entre esta regla y la regla de generalización consiste en que las proposiciones a partir de las cuales puede extraerse una proposición general no necesariamente están todas incluidas en el discurso. En (16) no se mencionan ni “tren” ni “perder”. Sin embargo, sobre la base de un conocimiento general, es posible extraer una proposición a partir de esta descripción incompleta.

¿Cómo funcionan estas macrorreglas para determinar la estructura de significado global del discurso? A continuación vemos un fragmento y una versión simplificada de un breve ejemplo de análisis a nivel macro:

(17) 1. Una rubia alta y delgada con un vestido de verano blanco que caminaba justo delante de él captó la atención de Ken Holland.

2. La estudió, observando sus suaves ondulaciones a medida que caminaba.

3. Desvió rápidamente la mirada.

4. No había mirado a una mujer de esta manera desde el día que conoció a Ann.

5. ¿Qué me está pasando?, se preguntó.

6. Me estoy volviendo tan malo como Parker.

7. Volvió a mirar a la rubia.

8. Salir una noche con ella, pensó, sería sensacional.

9. Ojos que no ven, decía siempre Parker, corazón que no siente.

10. Esto era cierto.

11. Ann nunca lo sabría.

12. Después de todo, otros hombres casados lo hacían.

13. ¿Por qué no podía hacerlo él?

14. Pero cuando la muchacha cruzó la calle y la perdió de vista, volvió con un esfuerzo a concentrar su mente en la carta de Ann que había recibido esa mañana.

15. Había estado afuera por cinco semanas ya, y escribía para decir que su madre no había mejorado y que no tenía idea de cuándo iba a volver.

La regla de eliminación y la regla de generalización se aplican a [1]. La información sobre la ropa puede eliminarse. La descripción de la rubia puede generalizarse como “una mujer atractiva”. El mensaje sobre “caminar” es relevante para la interpretación de [2] a nivel micro, y por lo tanto no puede eliminarse siguiendo la variante débil de la regla de elimina­ción. Es posible, sin embargo, eliminar tanto “caminar” como “ondulaciones” aplicando la regla de eliminación fuerte y la generalización “una mujer atractiva”. La manera como la mujer camina es de importancia secundaria. Los siguientes elementos del discurso pueden generalizarse como “mirar”: “captó la atención de Ken Holland” [I], “estudió” y “observando” [2], “desvió la mirada” [3], “mirado” [4], y “volvió a mirar” [7]. A partir de [3], [4], [5] y [6] puede deducirse que Ken Holland se siente culpable porque él, un hombre casado, desea salir con otra mujer. Las oraciones [9] a la [13] que aportan los argumentos pueden generalizarse como “No hay razón para que no salga con otra mujer”. Posiblemente la generalización puede eliminarse cuando se vuelve claro que los argumentos son irrelevantes para el resto de la historia. Las oraciones [14] y [15] están vinculadas a [1] y [2] y brindan información sobre el personaje principal. A partir de esta información, puede inferirse que Ken Holland está triste. Esta información no se encuentra en el texto, pero puede deducirse utilizando conocimiento pre­supuesto sobre la mente del hombre casado. Luego de este análisis, van Dijk llega a la siguiente macroestructura:

(18) 1. Ken Holland está mirando a una mujer atractiva en la calle (a partir de [I], [2], [7] y [8] por generalización).

2. Siente la conciencia culpable porque está casado (a partir de [3], [4], [5] y [6] por construcción).

3. Está frustrado porque su esposa está ausente (a par­tir de [14], [15] por construcción).

Resulta claro que esta no es la única macroestructura posible. El texto sobre Ken Holland también puede resumirse así:

(19) Un hombre toma a una mujer por otra.

Las macrorreglas no son normas que puedan utilizarse para encontrar la estructura de significado del discurso. Las reglas sólo describen los procedimientos por medio de los cuales puede asignarse una estructura de significado.

El discurso no sólo contiene una estructura de significado, sino también una estructura formal: una superestructura. Un buen ejemplo de esto es una carta de solicitud de empleo. Este tipo de carta normalmente tiene un formato específico: una introducción a la solicitud, seguida por un segmento argumentativo o argumento de venta, y finalmente quizás una alusión al curriculum vitae o a las referencias. Dentro de esta estructura formal o esquema discursivo, el contenido puede variar. Van Dijk (1978) introdujo el término “superestructura” para esta estructura formal. Las superestructuras son esquemas convencionales que brindan el formato global para el contenido macroestructural del discurso. En otras palabras, la macroestructura se ocupa del contenido y la superestructura de la forma. El término “superestructura” ilustra también el hecho de que la forma discursiva se encuentra en cierto sentido por encima del contenido. Cuando se escribe una carta de solicitud de empleo, puede utilizarse una forma discursiva existente con un contenido específico. El destinatario de la carta puede determinar fácilmente dónde encontrar información específica.

Las superestructuras también se utilizan para otros tipos de discurso. La superestructura de un artículo científico donde se informa sobre una investigación experimental puede tener la siguiente presentación:

(20) Superestructura de un informe

Como ilustración, se describirá una investigación falsa que tiene por tema el concepto de “superestructura”. Los artículos periodísticos tienen a menudo una estructura que puede re­presentarse aproximadamente así: En primer lugar aparece un “titular” (acompañado a veces por un subtítulo) que sirve de breve resumen. A continuación aparece una “introducción”: un párrafo en negrita que contiene la esencia básica de la noticia. Luego viene el artículo en sí, el “texto simple”, que consiste en un relato detallado de los sucesos. Obviamente, no es una descripción completa. Además, estas reglas no se aplican a los editoriales. Para mayor sencillez, sin embargo, supondremos que la siguiente observación (1) es correcta; los boletines de noticias tienen una superestructura con un “titular”, una “introducción” y un “texto simple”.

Una cuestión interesante es hasta qué punto influye la superestructura en la comprensión del texto. O, para plantear la cuestión de una manera más restringida: ¿se obtiene mayor o menor información del texto simple cuando no existe una introducción? A partir de una teoría (2) acerca de la inteligibilidad del texto, podemos asumir que un lector aprehenderá mayor información de un texto si resulta claro de entrada cuál es el tema. De esta teoría pueden derivarse las siguientes hipótesis (3): Puede deducirse más información de los artículos periodísticos que tienen una introducción que de los que no la tienen. Esta hipótesis puede comprobarse (4) experimentalmente (5). Por ejemplo, se suministra a los lectores artículos periodísticos con y sin “introducción” y se les hacen preguntas sobre el texto luego de que lo hayan leído, a fín de determinar el grado de asimilación de la información. El planteo del experimento (6), la información sobre los sujetos (7), y las condiciones (8) deberán incluirse en el informe. Si, por ejemplo, se estableciera que algunos sujetos poseen una buena cantidad de conocimientos previos sobre el tema del artículo, los resulta­dos serían menos confiables. También debe informarse la ma­nera como se ejecutó el experimento (9), si los sujetos tuvieron la misma cantidad de tiempo, etc. Los resultados (10), en este caso las diferencias entre las respuestas, se estudian o se de­baten (11), y los resultados finales (12) llevan a una conclusión (13), en la cual se establece si la hipótesis se ha confirmado o no. No es necesario que los componentes mencionados en el esquema anterior aparezcan exactamente en el orden mencio­nado. Esta superestructura o una variante de ella es la que se encuentra, sin embargo, en buena parte de los informes de in­vestigación.

Una cuestión que ha sido investigada a menudo plantea si un texto de estudio resulta más fácil de aprender si este aporta indicios sobre la macroestructura o la superestructura. Estos indicios pueden denominarse “organizadores anticipados”. Un organizador puede ser un título o un subtítulo que indique el contenido, pero también puede ser un párrafo introductorio en el cual se explique la estructura del texto. De hecho, cada fragmento del texto que describe el texto que lo sigue constituye un organizador anticipado. Numerosos experimentos han demostrado que en ciertas circunstancias los organizadores anticipados pueden colaborar con el proceso de aprendizaje, por ejemplo, cuando un estudiante tiene muy poco conocimiento anterior sobre el tema. Por este motivo, muchos libros de texto contienen apartados introductorios que explican el contenido (macroestructura) y la construcción (superestructura) del texto.


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